Casi todo lo demás en Kanazawa se visita sin reserva: el jardín, el mercado, el recinto del castillo y los barrios de té funcionan sin cita. Myoryuji es la excepción, y es lo único aquí que puede fallar en silencio si lo dejas para el mismo día.
La fricción no es la antelación, sino el canal. Un sistema solo telefónico en horario laboral japonés es un obstáculo real desde el extranjero, y conviene resolverlo antes de llegar y no desde el andén de una estación.



